sábado, 10 de octubre de 2009

Sí, en realidad, me voy

A veces cuando va a ocurrir algo tan bueno en la vida de una persona, todo se vuelve irreal. Pareciera que se vive en un sueño; uno tiene miedo de despertar y de que todo desaparezca. Es normal, porque generalmente no pasan cosas tan increíbles. Por ejemplo, el tema de un viaje. Ganaste un premio para ir una semana a X. Sueñas con eso varias veces, pero no te crees que sea verdad. Sabes que se supone que va a ocurrir, aunque tratas de no hacerte tantas ilusiones, con susto de que sea una broma de mal gusto. Puede ocurrir en muchas ocasiones. Otro caso: finalmente la persona que te gusta te invita a salir. Te invitó hace una semana, pero recién el día anterior te das cuenta de que en realidad vas a salir.

No sé si le pasa a todo el mundo, tal vez sea a una minoría. Lo que sí sé es que me pasó a mí. Hace dos semanas mi papá me dijo que podía acompañarlo a un viaje de negocios (aunque yo viajaría después que él). Recién ayer, conversando con unas amigas, me di cuenta de que, en realidad, me voy a USA mañana. Es difícil de explicar. Es algo tan excepcional, que no es fácil de "digerir". El pasaje está comprado desde hace un tiempo, pero de todas formas, no me había detenido a pensar que me voy. Es extraño y feliz.

Ahora que lo pienso, creo que se relaciona con un pensamiento, generalmente inconsciente, de pesimismo como defensa. Es mejor bajar las expectativas respecto a algo, para evitar decepciones. Por ejemplo, si esperabas una nota muy alta en una prueba, y te sacas una baja, sufres una decepción. Pero, si siempre pensaste que sacarías mala nota, de alguna forma uno se prepara para la mala calificación, y es más fácil aceptarla, en caso de que ocurra. En caso de obtener una buena nota, entonces, como las expectativas estaban bajas, no sólo no te decepciones, sino que lo percibes como algo inesperado y bueno, y es mayor la felicidad. Al tener expectativas más bajas, si se materializan, entonces ya se está preparado, y no te decepcionas. En caso contrario, si los resultados son mayores a las expectativas, te pones feliz.

Tal vez eso me pasaba a mí. No había querido preparar mis cosas para irme –todavía no lo hago–, porque tenía miedo que en algún momento alguien me dijera que se canceló el viaje, o algo así, ya que era increíble –literalmente– para mí que me iba. Cuando se lo comenté a mi papá opinó que era ridículo, pero bueno, así fue. Lo bueno es que sí me voy, y al parecer, nada va a ocurrir que me impida ir. Sólo me queda pasarlo muy bien.

jueves, 8 de octubre de 2009

La angustia y sorpresa del futuro

Vivir en un mundo de fantasía. A quién no le gustaría, donde todo lo que quieres se hace realidad. Parece un sueño, pero mejor aún, porque tú eres quién lo dirige. Suena interesante, pero no siempre funciona así. La realidad es más dura, y generalmente opera de manera opuesta. Habrá alguna forma de que todo salga perfecto, tal como fue planeado. Bueno, tal vez sí, pero quien lo descubra es un genio, y claramente, el hombre más feliz del mundo. Pero, ¿será realmente el hombre más feliz? Una vida que no te sorprende, puede no ser tan entretenida…

El misterio tiene encanto. El no saber tiene ese dejo de esperanza: de que todo puede salir bien, o mal. Por eso no se sabe si fue buena idea, o mala, que la esperanza haya quedado adentro de la caja de pandora. Nunca hay que perder la esperanza, y hay que saber ser realista, en el momento adecuado. Identificar el momento es lo difícil. Soñar con que todo puede salir bien es bonito, y optimista. Pero como las personas no saben, se esfuerzan, para que así sea. Si uno sabe que va a salir bien, no vale la pena esforzarse. Pierde la gracia, ya que el luchar por lo que uno desea puede ser incluso más valioso que el objetivo ganado.

El misterio también es tormento. Cuando las personas no saben qué va a pasar, y tienen miedo del desenlace de la historia, generalmente se angustian. Esto hace que no actúen racionalmente (no siempre), y todo se vuelve más confuso. El pánico puede paralizar a las personas. Algunos se pueden volver pesimistas respecto al futuro. Lo ideal es encontrar un equilibrio entre ambas cosas: aceptar el futuro que viene con dignidad, y tratar de sacar lo mejor de él. Claramente, es más fácil decirlo que hacerlo, pero la intención sí cuenta.

Estafa AcaiBerry y Life Cleanse

En la sociedad actual se ha impuesto la moda de que las mujeres flacas son bellas. Unos cuantos kilos de más hacen que las personas sean consideradas "feas". Esto, por una parte, es una moda, porque en la antigüedad se consideraba a las mujeres "gorditas", o rellenas, bellas, lo que incluso implicaba un status: tenían suficiente dinero para comer; las flacas no tenían. La cosa es que ahora el ser gordo(a) influye en el autoestima y el autoconcepto de manera negativa. Esto ha impulsado una gran cantidad de dietas, varias absurdas (y dañinas), y máquinas de ejercicios (llame ya!) inútiles, que prometen bajar 10 kilos en 5 minutos (una exageración, pero es algo similar). Por otra parte, ha generado enfermedades tales como la anorexia, la bulimia, trastornos de dismorfia corporal, y otros trastornos alimenticios no especificados.

En esta ocasión les quiero comentar sobre un nuevo producto que salió a la venta, en forma de pastillas, y casi caí en la trampa. Esto es una advertencia. Encontré un link de un blog en facebook, que decía algo sobre bajar de peso rápido. Hice click para averiguar de qué se trataba, y era sobre una mujer que había bajado 22 kilos en 3 meses. Increíble, ¿no? La cosa es que decía que lo había logrado combinando dos pastillas: Acai Berry y Life Cleanse. Ella contaba que había probado todo para bajar y que nada había funcionado. Después de su último embarazo no había podido bajar, y con estos productos se suponía que sí. Lo encontré interesante. Estaban los links a las páginas para conseguirse los productos, y los revisé. Se supone que lo mejor de todo es que tenías un mes gratis de cada uno, y sólo pagabas los costos de envío, que eran menos de 5 dólares cada uno. Y estuve a punto de comprarlos…

Por suerte (mi pololo me dijo que averiguara si no existía alguna letra chica que decía que después había que seguir comprando por un año), seguí averiguando el tema. En internet encontré otro blog similar, que tenía una historia parecida, con otro nombre, diciendo que los dos productos le habían cambiado la vida, y también era una dueña de casa. Sólo que este blog sí venía con letra chica, y la leí (estaba en un color que ni se notaba, y tuve que ir seleccionando lo que leía, para leerlo). Decía que el blog era una historia ficticia, basado en resultados reales. Y que con cada click gana dinero. Y que -y ahora viene lo importante-, si pagabas el costo de envío de los productos, te iba a seguir llegando el producto todos los meses, y la respectiva cuenta. La única forma de que esto no ocurriera era cancelar la suscripción. Investigando en Internet descubrí la estafa. Algunas habían tenido la suerte de cancelarlo, y recuperar su dinero, pero al parecer, la mayoría, no había gozado de tal suerte.

Al final, no sé si las pastillas son milagrosas o no. Aunque es probable que no, ya que la pérdida de peso no es mágica, tal como ellos promocionaban sus productos. Igual, es probable que sí sirvan. Pero de todas formas, no lo recomiendo, porque tal vez después no tengas cómo detener que te sigan mandando las pastillas mágicas. ¡Así que no las compren!

Más sobre mí

Creo que la vida es un continuo descubrimiento de sí mismo. Con el tiempo aprendemos más sobre nosotros mismos, y también de quienes nos rodean. Por mucho tiempo estuve preocupada de rendir académicamente, y me olvidé de lo que yo realmente quería. Tanto me enfoqué en lo académico, de estudiar porque hay que estudiar (el deber por el deber, "un poco" kantiana), que dejé de ser yo. Empecé a hacer lo que otros esperaban de mí, no lo que Yo esperaba de mí. La verdad, no se lo recomiendo a nadie. Ahora, gracias a Dios, estoy en una etapa de autodescubrimiento, para recordar qué es lo que me gusta. Me quedan unos cuantos meses para eso, para luego volver a la realidad.

En enero voy a terminar el último ramo que me queda en la Universidad. No lo hice durante este semestre porque la Universidad no quiso hacerme una rebaja arancelaria, así que lo tomaré en verano, como TAV. Con eso termino todos mis créditos. En marzo, entonces, comienza la realidad, y buscaré trabajo. Espero que no me demore mucho en encontrar. Supongo que el tema de la crisis ya va a estar mejor. Dicen que ahora Chile está empezando a salir, ya que estamos creciendo… Ojalá esté más estable cuando yo quiera trabajar.

La pregunta a la que tengo que contestar ahora es: qué quiero hacer con mi vida. Hay algunas cosas que tengo muy claras, tal como: trabajar, independizarme, formar una familia (más adelante, en varios años más), ser feliz. Pero lo que me falta es algo esencial, el cómo. Hay muchas áreas que me gustan. Me interesa el comportamiento humano; me parece fascinante estudiarlo, y lo entretenido es que se puede hacer de distintas formas: marketing, recursos humanos, estudios sociológicos, etc. Me gustaría trabajar en cualquiera de esas áreas. También, espero algún día escribir una novela. Aunque ese proyecto lo tengo un poco en stand by, porque me ha costado decidirme por una historia en particular… Si logro avanzar más en eso, lo haré saber. Por ahora eso es todo.

¿Hay algún sentido?

Es una excelente pregunta para muchos, pero para otros, es completamente obvia. Hay sentido en el mundo. Tiene algún sentido que me levante todas las mañanas para ir a estudiar, o para trabajar. Una opción es quedarse botado y no levantarse. No hacer absolutamente nada, porque no tiene sentido. La otra, más valiente y atrevida, es hacerlo de todas formas. Aperrar, como se dice. Salir adelante, hacer lo que todos hacen, y que se supone que es lo normal, lo que debería hacerse, y es lo que a otros hace feliz. Existe la posibilidad, que haciendo eso, uno sea feliz. Pero, ¿tendrá sentido esa felicidad? Cómo la puedes valorar verdaderamente, si no eres capaz de entender sus consecuencias, o lo que realmente significa. ¿Puedes ser feliz si la vida no tiene ningún sentido? Es algo complicado de entender.

Hay quienes dicen que el sufrimiento es necesario, para poder apreciar la felicidad. Por eso no es extraño que muchas personas echen de menos algo que siempre han tenido cuando lo dejan de tener. Ser feliz da la oportunidad de vivir una bella emoción, que se convierte en una ambición. Deseas ser feliz: se convierte en uno de tus objetivos, porque el sentimiento es agradable. Sentirse bien, ¿tendrá algún sentido? Eso pareciera ser algo del momento, sólo del presente. Pero querer experimentar esa emoción en el tiempo, sí es una proyección.

¿Tendrá sentido proyectarse? Creo que es importante tener la capacidad de proyectarse, porque permite que las personas sueñen. Permite intentar idear planes para llevar a cabo sus proyectos de vida. Y el camino para desarrollar esas ideas, es parte de la vida, y le da un sentido. Tener una meta (varias) en la vida es lo que lleva a las personas a acciones. Algunas muy simples, como levantarse de la cama por la mañana para ir a estudiar. El proceso para lograr el objetivo da sentido, tanto como el resultado. Por eso no es importante si finalmente no alcanzas ese ideal, porque lo esencial es que luchaste, que lo intentaste. Es fundamental entender que el desarrollo de las proyecciones es nuestra vida, y que para tenerlas, entonces hay que soñar alcanzar algo.

Algo que nos diferencia de los animales, es que tenemos la habilidad de pensar, y con ello, de desarrollar planes y definir metas. A partir de ello, podemos idear planes de acción, y luego, evaluar las alternativas que se nos presentan. Los animales no pueden hacer eso: sencillamente colapsan. Se hizo un experimento una vez, donde a un perro se le puso dos platos (ricos) de comida, a la misma distancia de donde se encontraba. El pobre perro no se movió, porque era incapaz de tomar la decisión respecto de cuál plato comería. Nosotros, los humanos, sí podemos elegir entre dos alternativas, aunque sean muy similares. Con estas pequeñas decisiones vamos creando nuestra vida. Nunca terminamos de definirnos, porque seguimos tomando decisiones, en cada momento. Los animales actúan por instinto, generalmente.

Creo que el sentido de la vida está en todas partes, y se manifiesta constantemente. Por ejemplo, en una sonrisa, en un momento feliz, en un cariño, en hermosos paisajes, en el sol y la luna, en todo lo bello y alegre. También se da en lo triste, en la desesperanza, en la miseria, ya que otorga una oportunidad para buscar un sentido. El sentido de vivir está en uno mismo, a donde quiera que vayas.

El sentido es lo que somos. Es lo que nos impulsa a la acción. Nos movemos porque eso da sentido a nuestras vidas. Todo lo que hacemos le da sentido, incluso lo negativo. Es parte esencial de nuestro ser. Ni siquiera necesitamos hacer algo: el puro hecho de ser tiene un sentido implícito. Somos, y eso es sentido. El cuerpo humano es una máquina increíble, muy bien diseñada, y eso ya es maravilloso. Y además tenemos la posibilidad de pensar y de sentir. El que las personas que se puedan cuestionar, si la vida tiene sentido, ya es sentido. Sentir y entregar amor es sentido. Aportar de esa manera, con un granito de amor en el mundo, es sentido.

Otra cosa hermosa es que cada persona tiene el desarrollo de su sentido en sus manos. Esa responsabilidad es única, la de descubrir su propósito. No tiene que ser tan increíble: basta con existir, sentirse feliz, y hacer a otros felices. Y se puede agregar una larga lista de objetivos…

Entonces, ¿hay algún sentido? ¡Claro que sí! Depende de cada uno, y de cómo se siente consigo mismo. Si crees que tu vida tiene un sentido, entonces sí hay. Tal vez puedas creer que ser feliz no es suficiente, pero hacer felices a otros, sí es sentido. Hacer feliz a tus hermanos, pareja, hijos, padres, amigos, sí es importante. Para ellos tu vida sí tendrá sentido. Si amas, te amarán, y ellos estarán agradecidos de tu existencia.

Si tomas la decisión, hoy, que tu vida tiene sentido, la tendrá, y serás feliz. Feliz de tener una brújula que te oriente a tus metas, que te llevarán a la felicidad que tú elegiste. Te sentirás más cómodo y tranquilo. Tus angustias y miedos desaparecerán. El tener un motivo por qué vivir es sentido. Si crees que la vida no tiene sentido, entonces es tú responsabilidad otorgarle uno, que te acomode a ti. Un tipo de existencialismo acepta que el mundo no tiene sentido, pero creen que eso es una oportunidad: la posibilidad de encontrar el sentido que quisieran, el que cada uno eligiera. Busca un sentido que "te haga sentido", y tu vida será feliz y volverás a sentir certeza (al menos, en cierto grado). La búsqueda de la felicidad tendrá razón, y sentirás tranquilidad y paz. Y si crees en Dios, es más fácil aún.